La puerta de entrada Unos globos y una guirnalda en la puerta crean la sensación de llegar a una casa de muñecas y dan pie a las primeras fotos.
La cocina de las meriendas Una mesa con mantel alegre, vajilla coordinada y dulces sencillos se convierte en la cocina donde los invitados se sientan a merendar.
El rincón de fotos Un fondo con globos y guirnaldas permite que cada niño se haga una foto como si estuviera en una de las habitaciones.
La despedida con detalle Una bolsa con un pequeño regalo para cada invitado cierra la visita a la casa como si fuera el recuerdo de una aventura.
1 Divide el espacio en habitaciones Una zona de entrada, una de merienda y una de fotos ayudan a que los niños se orienten.
2 Elige pocos colores Tres o cuatro tonos alegres, repetidos, dan un aspecto cuidado y fácil de reconocer.
3 Prepara una misión sencilla Una pequeña búsqueda por las zonas de la fiesta mantiene la atención de los invitados.
4 Cuida el cierre Entregar un detalle al salir alarga la ilusión del cumpleaños y deja un buen recuerdo.