Antifaces y sombreros Son el primer impulso para que los invitados entren en modo fiesta. Con ellos puestos, las fotos de las campanadas tienen otro nivel, y el ambiente se contagia de forma inmediata.
Matasuegras y pitos El sonido de los matasuegras al sonar las doce es ya parte de la tradición. Son pequeños, se guardan fácilmente en cualquier bolsa y generan un ruido colectivo que suma al momento.
Confeti y serpentinas Para el momento de las campanadas o la primera hora del año nuevo, el confeti y las serpentinas añaden ese punto visual que hace la noche más espectacular. Una lluvia de papel sobre los invitados es siempre un éxito.
Bolsas de cotillón completas Una bolsa de cotillón bien surtida reúne en un solo pack todo lo necesario para que cada invitado tenga su protagonismo. Colocar una bolsa en cada sitio es uno de los gestos más apreciados de la noche.
1 Prepara las bolsas con antelación Monta el cotillón uno o dos días antes de la fiesta. Así evitas los prisas del 31 y puedes asegurarte de que cada bolsa tiene todo lo que necesita.
2 Calcula bien la cantidad Cuenta siempre un poco más de lo necesario. Es mejor que sobre algún elemento que quedarse corto justo antes de las doce. Las bolsas sobrantes se guardan para el año siguiente.
3 Reparte antes de las campanadas No esperes al último segundo. Saca el cotillón un cuarto de hora antes de las doce para que los invitados puedan explorar su bolsa y prepararse para el gran momento.
4 Piensa en todos los invitados Si hay niños en la celebración, asegúrate de incluir accesorios seguros para ellos. El cotillón de fin de año puede ser una experiencia para toda la familia si está bien pensado.